¿Tienes un cliente que no para de pedir correcciones? Aquí unos pequeños tips para que esto suceda.

Siendo diseñadores gráficos (y más si eres freelance) es un tema delicado conseguir una relación de trabajo óptima con nuestros clientes . La eterna paranoia de no perderlo nos puede enfrascar en un círculo vicioso de eternas revisiones con tal de tenerlo feliz pero a la larga, esta actividad daña el resultado del proyecto, la relación con tu cliente y tu hígado.

Inicia creando un ambiente de trabajo saludable.

Iniciar un proyecto con la idea de terminarlo lo más rápido posible y que te paguen ya, es el inicio de grandes problemas.

Cualquier revisión que el cliente te pida te estresará y frustrará. Apurar los cambios que te pida el cliente y entregándolos de inmediato sólo por querer terminar con esto lo antes posible puede crearle la impresión de que todo cambio es fácil y que tiene el derecho a pedir un millón de ellos, un plazo menor de 24 horas creo puede ser peligroso. Pero de igual manera si pones cara cuando te los pida o te tardas demasiado en entregar  puedes dar la impresión de que no quieres dar lo mejor de ti en este proyecto.

Debes encontrar ese justo medio desde un principio.


Las revisiones son necesarias.

Las revisiones son parte necesaria del proceso de diseño y no deben ser una fase a evitar.

Después de la creación de ese layout inicial necesitas esa retroalimentación por parte de tu cliente para saber si vas por buen camino o no. Pero esto en ocasiones no lo sabe el cliente, lo cual nos lleva al siguiente punto:


Educar al cliente.

Es muy probable que tu cliente no conozca el proceso de diseño y es tu labor hacérselo saber en esa primera cita y reforzarlo cuando entregues tu cotización.

Una manera sencilla de describir dicho proceso es: Fase de diseño, de correcciones, de refinamiento y entrega final.

La fase de correcciones puede ser descrita como el momento posterior en que el diseñador entrega sus primeras propuestas, el cliente revisa en un tiempo determinado y procede a dar su análisis, sugerencias, preguntas y deseos sobre ese boceto inicial. Recuerda que muchas veces el cliente no sabe lo que quiere hasta que lo ve.

Hacerle saber al cliente en todo momento en que fase del diseño están, es una buena medida para que así el sepa cuales son los límites y que respete este proceso de tal manera que si altera el orden pueda asumir de que va a haber algún tipo de consecuencia, ya sea en el tiempo de entrega de el proyecto final o incluso en el costo.


Definir el número de correcciones.

Es básico establecer desde tu cotización el número de correcciones incluidas en tu precio. Esto hará que tu cliente aproveche cada oportunidad que tenga de hacerte comentarios y no que casi ya en la entrega final se le ocurra cambiar algo que podía haberse hecho hace 15 días ya que, si cada corrección extra ¡CUESTA!

Para algunos diseñadores esta medida resulta un poco ruda pero créeme, la primera vez que lo apliqué con un cliente nuevo y me pidió perdón y pregunto “¿Cuánto es por la corrección extra?” se siente maravilloso a tal grado, que no se la cobré y el lo apreció mucho, reforzando esto mi relación cliente-diseñador.


 El diseñador tiene responsabilidades.

Tu responsabilidad como diseñador es entregar un producto el cual el cliente este 100% satisfecho. Por lo subjetivo que es el diseño gráfico, no te frustres si alguno o ninguna de esas primera propuestas son del agrado de tu cliente (y más si es la primera vez que trabajan juntos: aún no sabes sus gustos); por el contrario, tómalo como un reto y obtén toda la retroalimentación que puedas para entregar nuevas propuestas las cuales no debes considerar como correcciones.

Es tu obligación también establecer una relación cliente-diseñador en la que exista la confianza. La mayoría de los clientes están nerviosos en confiarte por primera vez la imagen de su negocio ya que no conocen tu talento, estilo y forma de trabajo. Así que debes de ser flexible con tiempos y con algunas de las correcciones solicitadas ya que si eres muy “intenso” con exigir pagos por extras, el cliente se quedará con la idea de que lo único que persigues es el dinero, un pago rápido y sustancioso y no establecer una relación comercial estrecha y duradera.


Aprende a poner un alto.

Si sientes que tu cliente esta aprovechándose y si fuiste claro desde un principio con el número de correcciones incluidas en tu cotización, estas en todo tu derecho de marcar tus limites y es mejor que lo hagas pronto.

Te puede salvar de una situación incomoda y en la que salgas perdiendo; un simple y educado: “¡Muy bien! pero ya que esto que me solicita esta fuera del número de correcciones pactadas desde un principio, se tendrá que ver reflejado en el precio final”; aún así manténte abierto a la negociación.